Sunday, November 29, 2009

Terminator Salvation


“You and me, we've been at war since before either of us even existed”


John Connor se enfrenta por primera vez al terminator que daría paso a la generación de schwartzennegers, y su preocupación es claramente su propia extinción a manos de este nuevo modelo terminator del que tanto le ha hablado su mamá y por consiguiente la extinción de lo poco que queda de humanidad.

He esperado ésta película impacientemente porque es una esperada resurrección de la saga que se veía perdida y sobretodo porque Christian Bale está en ella. Aclamado por ser el elemento que indica la salvación de franquicias al borde de la bancarrota (Batman y ahora Terminator), Bale debe salvar ésta vez a la humanidad, en su papel de John Connor.

Además de disfrutar lo bien que se ve en la pantalla grande o chica, Christian Bale ayuda a su audiencia con la escogencia de sus filmes y entregando sea cual sea el caso, una actuación impecable. Siendo fan acérrima de él como persona, me siento tranquila de poder decir que soy aún más fan de su trabajo como actor y de su criterio escogiendo sus trabajos. Siguiendo sus pasos, se puede armar un portafolio bastante respetable; claro, hay películas mejores que otras, pero en ninguna se puede decir que su actuación pudo ser mejor.

Este es el caso de Terminator Salvation, una película en la que su dedicación e inmersión en su papel, muestra frutos una nueva vez (Y no, no me interesa hablar sobre el ataque de ira en el set de grabación pues de esto ya se ha hablado demasiado y ya francamente me aburre el asunto).

Habiendo dicho esto, entremos pues a hablar de la última producción del Terminator. Me siento a escribir ésta reseña habiendo visto la película tan solo una vez en cine, por lo tanto reconozco, que me hacen falta mis buenas sentadas en la silla reclinable en esa sala impregnada de olor a maíz-pira para volver y darle correcciones de tono y de contenido a éste intento de reseña; pero la escribo de todas formas, porque al comenzar una discusión sobre la película con un amigo surgió una duda que debo disipar y ya que ahora se permiten comentarios en ochoymedio, sería útil escuchar sus puntos de vista.

Empieza la película y como es esperado, explosiones y tiroteos a derecha e izquierda, unidos a un agresivo movimiento de cámara hacen que desde el minuto 1 la adrenalina lo mantenga sepultado en su silla. Si usted es aficionado/a de la buena acción, ya esto será suficiente para que vaya a ver la peli. Definitivamente, la acción no desilusiona (aunque a mí me incomodaron un par de escenas en las que sentí el CGI un poco evidente; nada grave, claro está).

Un acierto en la historia, (los que no la han visto pueden estar tranquilos, no me gustan las reseñas que se dedican a narrar la película) ésta vez, no hay un tipo del futuro intentando salvar el pasado-presente. Esta vez es el futuro en pleno, el lugar natal de John Connor, el mesías salvador de la humanidad. Un momento: John Connor, mesías salvador? JC? Cualquier parecido con cualquier religión católico-cristiano-romano-apostólica es pura paranoia; al menos en ésta versión el hijo debe salvar al padre, no el padre sacrificar al hijo. (Claro está, que si Jesús fuera tan increíblemente perfecto como Christian Bale, yo sería completamente creyente... pues con ése salvador, hasta yo le doy la bienvenida a las máquinas). Y bueno, además de un claro delirio de grandeza (después de todo, la humanidad cuenta con él para ser salvada del horrible destino que las máquinas le han impuesto), hay un tin de egoísmo y elegante toque darwinista de evolución pues claramente si no salva a su padre, su existencia sería nula.

Un futuro apocalíptico. Otra de las tantas visiones en las que la humanidad se ve disminuida y obligada a luchar contra una fuerza aterradora por sobrevivir. Las condiciones son precarias, claramente se siente el desespero y esta vez los Terminators están en todas partes y toman diferentes formas. Sarah Connor, ha dejado en cintas, diálogos en los que trata de preparar a su hijo John Connor de lo que tiene que enfrentar; (curioso que en un futuro tan lejano aún existan reproductores de cassette) y bueno, es apenas lógico que le enfatice que salve a Kyle Reese después de todo nadie quiere que le maten al hombre de su vida antes de conocerlo.

Es claro que para la película, el papel de John Connor es decisivo. Aún así, (éste es el tema que quiero discutir) al salir de la sala de cine, tuve la sensación de que no era él el protagonista. Me pueden pelear con el argumento: ¡es John Connor, la razón de ser en toda la franquicia! Y estoy completamente de acuerdo. Pero en esta película en particular, aunque su relevancia sigue siendo la misma para la historia, los papeles centrales a mi parecer fueron los de Marcus y Kyle. Y ésto tambien va a la cantidad de tiempo que aparecen en la pantalla.

Grata sorpresa cuando al comienzo de la película leo el nombre de Anton Yelchin (quien hace de Charlie Bartlett en Charlie Bartlett) y que empieza a mostrar desde ya que es un talento al que hay que seguirle la pista. En terminator, encarnando al mismísimo Reese, nos muestra una racha de coraje y cualidades que combinadas con las de Sarah Connor, explican a la perfección el resultado de su afortunada y apocalíptica mezcla, en John Connor.

En general, la película logra entretener. Me hizo saltar par veces de la silla con explosiones inesperadas, y hasta me regué la gaseosa en el pantalón. Todo sea por el placer de ver una buena balacera en medio de la noche o hasta en plena luz del día. Ah, si! Esto es luchar por la vida aún con el sol en la mitad del cielo. Así que fanáticos de la acción y los efectos especiales en los que se necesitan muchos dobles: no pierdan más tiempo y compren ya su boleta. (Esto también va para las fans enamoradas de Bale; los closeups a su barbuda cara les dejarán satisfechas…)

Ahora, si usted es de los que busca en las películas el significado oculto a la vida, o conectarse de la manera más profunda y que le develen el secreto de su existencia de pronto ésta no sea la mejor elección (yo le recomendaría que se saliera de la sala y buscara la sala más cercana en la que estén proyectando Angeles y demonios).

Eso sí, románticos y optimistas empedernidos,una cosa es segura: la fuerza del hombre y su corazón, sobrepasan cualquier lavado cerebral, o cualquier tipo de maquinización que algún malvado ser con anhelos de conquistar al mundo le pueda haber inflingido en una cirugía riezgosamente experimental. Así que relájese, ya puede dormir tranquilo.

Y bueno, así como para terminar, quiero que me aclaren algo que aún no puedo imaginar; Si el presente ya es el futuro, y John Connor ya tiene esposa, y su esposa ya espera su retoño, en el caso hipotético que no lograra salvar a su padre de la inminente muerte a manos del Terminator, ¿Cómo sería su desaparición? ¿Lo vería uno desvanecerse ante los ojos, mientras trata de abrazar a su esposa y se disuelve en pequeños copos de luz que se elevan al infinito? ¿Qué pasaría entonces con la gran barriga de su mujer? ¿Desaparecería mágicamente al tiempo que su esposo? ¿O se convertiría en la virgen de la post-post-neo modernidad? Jmmmm.

“We've been fighting a long time. We are out numbered by machines. Working around the clock,without quit. Humans have a strength that cannot be measured. This is John Connor. If you are listening to this,you are the resistance.”

Sweeney Todd


“¡¡¡Por fin!!! mi brazo está completo, de nuevo...”

Sweeney Todd, sostiene su cuchilla, después de tantos años lejos de ella, de su arte de barbero, y de las mujeres que ama: su esposa y su hija... y en ése acto, no podemos sino sentir que queremos su planeada venganza casi tan fuertemente como él.

Para tantos un fracaso fílmico de Burton, para mi, indudablemente una continuación a su insaciable romanticismo, y que me degollen los que se sientan ofendidos, pero sí... Encuentro a Burton como un romántico moderno, y su completa filmografía es viva prueba de ello.

¿Por qué Sweeney Todd? Más allá de ser una película sobre la venganza, es una película sobre el amor.
Eso que maldice a todos los hombres, los hace perder la cabeza, sobrevivir en las más inhumanas e invivibles circunstancias, y perder la cordura en búsqueda de una sangrienta venganza que envuelve a toda una ciudad en la que probablemente miles de hombres son de hecho inocentes: el amor de una mujer.

Empacada con lo mejor de una buena historia de amor y venganza, Sweeney Todd trasciende a las demás historias por razones varias: la principal, creo yo, envuelve gran movimiento de cuchillas de plata... por lo cual, veremos grandes charcos de sangre cubriendo la pantalla, y seamos honestos, no son todos los días que vemos tanta sangre regarse en medio de tanta música y canto (a menos claro está, que estemos viendo la película de South Park).

Lo cual me lleva a otra particularidad en esta película, y es también rara la vez que en medio de tan macabra historia sin claras pretenciones de ser comedia, podemos sentir una risa reprimida al ver a un hombre pintoresco ser degollado... y no fuí sólo yo, así que no me reserven esa mirada solo a mí, de hecho varios de los que me acompañaron en la experiencia cinéfila no pudieron contener una que otra risilla macabra que se amplificaba en la sala de cine.

Aunque la impresión general es positiva, debo decir que hay unas cuántas escenas que definitivamente me parecieron más largas de lo necesario, y debemos tener en cuenta que de todos modos es un musical y por lo tanto escenas un poco muy largas pueden resultar, después de un rato, exasperantes.

Habiendo dicho esto, mis agradecimientos a Colleen Atwood quién ya había trabajado en el pasado con Burton en “Sleepy Hollow” y en “El Joven Manos de Tijeras”, por tan exquisito diseño de vestuario. Evidentemente la admiración de Burton por la época victoriana lo lleva a desarrollar historias como ésta pero Sweeney Todd en especial, tiene un toque de extravagancia y modernidad que me quedó gustando. Para aquéllos que no la han visto o aquéllos que definitivamente se la van a repetir, disfruten con paciencia el detallado vestuario de Sweeney y su abrigo de cuerina avant-garde, ésto sin mencionar las extravagantes composiciones que visten a Mrs. Lovett.

Es en sí una buena receta colmada de buenos ingredientes: empiece recolectando el recuerdo de un único amor perdido; el de una mujer particularmente hermosa, agréguele una cucharadita de hombre injusto y sin noción de remordimiento, preferiblemente con mucho poder político, una pizca de promesa de un nuevo y jóven amor y los dulces sueños del futuro, mezclado con la lucha por un amor imposible y extraño. Una vez mezclados los ingredientes añada lentamente y revolviendo constantemente un plan perfecto de venganza con sed de sangre y a todo ésto, agregue un racimo de Johny Depp, dos tazas de Helena Bonham Carter, y un poco de Alan Rickman al gusto. Si a eso le añadimos buenas especias, a lo Tim Burton, y lo metemos al horno por mas o menos 120 minutos estaremos saboreando una creación que sería de mal gusto no probar: son después de todo “¡¡los mejores pasteles en Londres!!”

Además, ¿a quién no le apetece un buen pastelito de carne con ginebra?

“Le garantizo, la afeitada más a ras que jamás recibirá.”

Lolita


“— Didn’t you have a daughter, a daughter with a lovely, lyrical, lilting name?
— Lolita”

Estaba pensando como seria esta frase en español, pero simplemente, suena mucho mejor así, evocando el tono tentador con que lo pronuncia Peter Sellers en el papel del deleitante Claire Quilty en este clásico de la literatura y del cine… Suelly Lyon representa a Lolita, la niña que ya no es, pero tampoco es mujer. Fuerte y poderosa, Lolita se aprovecha de su fragilidad, y de su belleza, para rendir a los hombres ante ella. Sabia en las artes de la manipulación, sabe lo que quiere, y sabe muy bien como conseguirlo… caprichosa y con tintes de niñez, pues después de todo tiene solo 14 años, Lolita desarrolla su plan paciente y podría decirse sacrificadamente al lado del hombre que la ama obsesionadamente, Humbert Humbert interpretado por James Mason y aún así, intenta salirse con la suya buscando a su propio amor y obsesión.

Evidentemente, este tipo de amor desenfrenado, el que nos hace perder la cabeza, dejar todo atrás, querer nada más que la cercanía del ser amado, es una red delgada que se va tejiendo, un entremés, un escenario que se prepara para llevarnos simplemente al fracaso. Todos hemos tenido alguna vez, una obsesión, un amor enfermizo, y vimos sus macabros regalos, mientras aun esperábamos conquistarlo para siempre…

Kubrick, maestro supremo de las artes cinematográficas y obsesión personal, debía entender claramente este tipo de desespero porque Lolita se desenvuelve con extremada delicadeza; la película en si es un romance escondido, lleno de dudas, lleno de recovecos, de pistas a medias, de pedazos de realidad. Ojos ciegos, los que no quieren ver aquello que es evidente para el resto del mundo. ¿Y hasta qué punto son esos nuestros ojos? Tal vez muchos de nosotros entendamos que algo extraño pasa, pero definitivamente no entendemos como sucedió todo, hasta que se ha desarrollado el fin.

Los personajes son simplemente impecables, cada cual es cada cual, si es que esto puede tener sentido, pero es esa misma sutileza característica de Kubrick, una sutileza feroz, por contradictorio que esto suene, es la que hace que cada personaje se desarrolle a la perfección en esta historia, convirtiendo un tema delicado en una obra maestra del humor negro, de la fatalidad. Lolita, por despreciable que sus actos sean en la realidad, jamás nos hace sentir desprecio por ella, estamos también envueltos en sus efectos encantadores, como los hombres que aquí protagonizan… Tanto es su poder, que hasta su propia madre siente envidia y en un acto desesperado y ridículo consigue la manera de deshacerse de ella, en búsqueda de su propia felicidad. Humbert Humbert, en su obsesión, pierde la indulgencia hasta del propio espectador… es un tonto enamorado… tiene la partida perdida desde el principio, y Claire Quilty es simplemente uno de esos hombres enigmáticos… uno de esos hombres imposibles de leer… moviendo los hilos por debajo de la mesa, silenciosamente y astutamente. Nunca sabemos lo que pasa por su cabeza, hasta que Lolita narra los eventos, y él como todos, está destinado al fracaso.


¿Es el amor una trampa macabra que nos hace perder la cabeza, y su búsqueda desesperada solo nos puede llevar al desamor? Los finales trágicos, el fracaso de los personajes en su búsqueda de la felicidad es una marca característica de la literatura rusa, y es evidente que la complejidad de los protagonistas y la intrincada, extraña historia de Nabokov llamó la atención de Kubrick ya que el logro más grande en sus películas es jugar con la psicología del espectador. Y así es… aparte de una Lolita en bikini cincuentero, las escenas explícitas van por cuenta nuestra, gracias a las inferencias del director.

Los mundos pueden parecer muchos bajo las máscaras que trae consigo el amor, pero al final de todo no queda más que el cansancio de creer en él, y perder… no queda más que nuestro cuerpo conteniendo ese sabor en la boca, el que nunca más vuelve, el que nunca más es. No existe compasión para ninguno. No hay perdón a nuestros deseos. No hay, al parecer, redención a la obsesión.

Snow Falling On Cedars




“No puedo pensar en nada más doloroso que en escribirte esta carta. Aun así, siento que debes saber la verdad…”

Decir adiós a un amor verdadero, el de toda la vida, el único… decir adiós por amor… porque el amor tiene muchos nombres, muchas caras, muchas reglas para ser vivido, para ser sentido.

Dirigida por Scott Hicks, el mismo director de “Shine” ("Claroscuro"), Snow Falling on Cedars es un poema traducido al cine. Dos horas después de ver la película, me preguntaba si era posible, que una simple imágen marcara tanto a una persona… creo que si; creo que pasa con ésta película de la mejor manera.

Es un gusto encontrarse con películas inesperadas, que dejan pedazos de historia, de arte, de estética, metidos en la bota, molestando, puyando, obligando a ser vistas de nuevo. Esas, son definitivamente mis películas favoritas.

Cuando mi mamá la alquiló, no me esperaba mucho de ella… la verdad, nunca la había escuchado, y estaba más interesada en ver las películas que yo había elegido, que quería ver desde hacía varios años y nunca había sacado el tiempo de sentarme a verlas. La película rondó por mi casa por un lapso de más o menos dos semanas, hasta que decidí verla.

No le quité los ojos de encima ni siquiera por un segundo… me agarró desde el principio, y para mi, la loba herida (apodo que me tienen mis amigos debido al excesivo romanticismo y tragedia que le pongo a todo), esta película encajó perfectamente en mi gusto fílmico. Ahora bien, el valor de la película no es mero romanticismo, para aquellos que valoran las películas con fondo y soporte histórico, o los que disfrutan de imágenes bien logradas, inspiradoras, o simplemente los que disfrutan del arte del buen narrar, encontrarán en ésta película, una de ésas que hay que poner en la lista a repetir.

Los personajes son sencillos, terrenos, de la vida cotidiana y aun así, algo en ellos es completamente diferente… tiene que ver con la historia, con las decisiones, con las razones… tiene que ver con los sentimientos, con perder y vivir entre lo que deseamos hacer y lo que tenemos que hacer, tiene que ver con renunciar. Ishmael, (Ethan Hawke) es el hijo del dueño de un periódico local, que se enamora desde pequeño de Hatsue Imada, (Youki Kudoh) una niña de padres japoneses, nacida en Norte America. Ethan sin duda hace un papel increíble, auque sea un poco breve.
Por otro lado está Youki Kudoh, su papel es cauto, poco llamativo, quizás porque el personaje lo demanda, quizás porque a mi parecer, la Hatsue adulta que representa, carece de la fuerza que logra interpretar en su niñez, la actriz Anne Suzuki. Es para mi evidente, que el desempeño actoral de los niños (Reeve Carvey, y Anne Suzuki) es en gran medida, la fuerza central del filme, los que le dan peso a las imágenes y a la agudeza de los sentimientos en juego, siento que sin su actuación, la historia no podría desarrollarse con la misma intensidad.

La historia se lleva a cabo bajo varios contextos; principalmente, la historia de amor entre los protagonistas es la que crea el vínculo entre el espectador y la historia, que se desarrolla en medio de la problemática racial. La diferencia y la indiferencia; por muy contado y trillado que encontremos el tema, al parecer aún quedan múltiples maneras de abordarlo; al menos ése es el interés de esta película. Aún hay imágenes que pueden rondarnos por muchos días después de verlas… aún podemos esperar que ésa historia cambie para siempre.

Los personajes sobreviven en un tiempo de guerra, primero Pearl Harbor, luego la Segunda Guerra Mundial, afectando el estatus de vida de los inmigrantes japoneses en la costa oeste de Estados Unidos. Pero la guerra no es sólo en los campos de batalla… llega a cada uno de los involucrados, llega en el viento, llega a los corazones, llega al amor. Y lo hiere, lo amputa, lo marca para siempre. Nunca más será el mismo, aún si desde el centro sigue igual…

Lo hermoso del filme está en imágenes que parecen salidas del ukiyo-e (termino japonés que significa “mundo flotante” y se utiliza en referencia a los grabados japoneses de la época de Hokusai) Podrán encontrar un tipo de parecido entre las escenas y paisajes que se ven en la película y varios grabados japoneses, y esto, debo decir, es lo que mas me impacta partiendo del hecho de que los japoneses dan una gran importancia a las estaciones y a la influencia de la naturaleza en sus vidas. Es evidente esa influencia en la película, una influencia utilizada muy a su favor.


Otro de los logros del filme está en usar la edición como herramienta de conexión con el público. Me explico: por medio de cortar y pegar imágenes y sonidos, logran identificar la mente del espectador con su mundo, con la manera que su cerebro funciona, no de manera lineal, sino más bien como un collage desordenado, que salta de un momento a otro, sin aparente lógica para hacernos recordar y reproducir una sensación específica, es por eso que al verla veo una secuencia de recuerdos que se parecen bastante a los míos (y seguramente muchos tendrán la misma sensación).

Imágenes claras de cosas que pasaron, cosas que ante mis ojos se verán siempre igual. Y ¿Porqué recordamos unas cosas más que otras? ¿Porqué nos marcan ciertas imágenes más que otras? Tal vez eso les pase con esta película… Es algo que ya muchos han nombrado, algo que Virginia Woolf llamaba momentos de ser, lo que James Joyce describía como epifanía; simples momentos que se quedan grabados por la magnanimidad de su impacto en nuestras vidas, y tienen el poder de trasladarnos al momento mismo en el que lo vivimos con tan solo recordarlo. Por eso digo, tal vez recuerden mucho tiempo después de ver la película, el pescado en la arena de una playa, o dos niños tomando agua desde el interior de un cedro, una niña mordiendo una fresa, o un hombre sumergido mientras afuera, la guerra se ve de colores.

Nuevamente intentamos vernos en otras caras, y con otros nombres… ¿Cuántas veces hemos sido ellos? ¿Cuántas veces vemos una película que queremos repetir tantas veces sea posible?

“Los accidentes se ven en cada esquina del universo… excepto tal vez, en las cabinas del Corazón humano.”